En la última entrada de nuestro blog hemos descubierto la importancia de las condiciones meteorológicas en el lanzamiento de un cohete aeroespacial y hoy continuamos con el viaje hacia más allá del universo. La misión imaginaria es explorar con qué condiciones se encontraría nuestra nave aeroespacial si se aproximase a otros planetas, ya sean de nuestro sistema solar o cuerpos celestes mucho más lejanos. La realidad es que de los más de 900 exoplanetas descubiertos, ni uno sólo parece ser un lugar agradable para visitar, ni mucho menos vivir. Las descripciones de la mayoría de estos lugares suenan como un paseo por el infierno. Existen planetas en el que caen vidrios del cielo, u otro donde las temperaturas suben tan rápidamente que se genera una tormenta supersónica.
En esta entrada os presentamos 5 grupos de fenómenos meteorológicos que desde nuestro punto de vista son extremos, extraños o simplemente carecen de explicación científica hasta la fecha.
1. Corrientes de alta velocidad
Sin salir del nuesto sistema planetario, el planeta que se caracteriza por las corrientes más fuertes es Neptuno. Los vientos atmosféricos de este cuerpo celeste fácilmente pueden alcanzar velocidades de 2.200 km/h. Esa cifra es 1.8 veces más que la velocidad del sonido o un 60 por ciento más rápido que una bala de 9mm.
Si miramos un poco más lejos, nos damos cuenta de que a 63 años luz de la Tierra se encuentra un enorme planeta llamado HD 189733 b. Las tempestades del Neptuno son como brisas marítimas con respecto a los vientos superiores a 8.600 km/h que soplan en este planeta. Ese número es 18 veces más elevado que el viento más fuerte jamás registrado en la Tierra (en el interior de un tornado).
2. Precipitaciones de gran “impacto”
En caso de que nuestro cohete sobreviviera a esos vientos tan intensos en el HD 189733 b, tendría el siguiente desafío por delante: la característica más extraña de ese mundo es la lluvia de vidrio fundido en su superficie. Gotas de vidrio precipitando junto con velocidades de miles de kilómetros por hora, es difícil imaginar que algo pueda sobrevivir allí.
Pero no es el único ejemplo de precipitaciones particulares en este universo. Justo este marzo de 2020, los astrónomos encontraron evidencia de un exoplaneta donde llueve hierro. Este objeto astronómico (WASP-76b, a unos 640 años-luz de aquí) ha sido descrito con la palabra «infernal” dado que orbita muy cerca de su sol. Además en una mitad del planeta siempre es de día porque ese lado está en todo momento de cara a su sol (muy parecido a como el mismo lado de la Luna siempre está de cara a la Tierra). Pues por allí las temperaturas se elevan por encima de los 2.400 grados centígrados que es lo suficientemente caliente no sólo para derretir el hierro sino también para vaporizarlo. En el otro lado del planeta siempre es de noche, y las temperaturas, aunque todavía son calientes, caen hasta unos 1.500 C. En zonas donde la circulación atmosférica transporta el vapor de hierro a las temperaturas más bajas, el hierro se condensa, se forman nubes de metal y empiezan a caer precipitaciones en forma de lluvia de hierro.
Cabe añadir a este tema que existen lugares, incluso mucho más cercanos, donde se han observado (o al menos teóricamente comprobado) diamantes lloviendo en la atmósfera. Para recoger una buena cantidad de trozos de diamantes de un centímetro de diámetro, sólo se tendría que llegar hasta Urano y Neptuno. Las tormentas eléctricas de esos planetas hacen que el hollín (carbono negro) y la presencia de métano en su estructura, al caer, se endurezca en trozos de grafito y luego en diamantes. Mala noticia que estas piedras de diamantes se fundan completamente en los mares que cubren esos planetas, nada más alcanzar la superficie.
3. Neptuno irradia más calor del que recibe
Neptuno se considera hoy en día como el planeta más alejado del Sol, por lo que sus temperaturas superficiales generalmente no superan los -200 grados centígrados. A pesar de estos cálculos, los astrónomos dudan que Neptuno sea realmente tan frío como debería ser. Y la sospecha nace del hecho de que la irradiancia del planeta es más del doble de la cantidad de energía que recibe del Sol. El mundo de la astronomía aún no tiene explicación segura del por qué. Una de las teorías más interesantes especula que el fenómeno puede deberse a las lluvias de diamantes ya mencionadas. En las zonas donde esos fenómenos se produce, originan cierta cantidad de calor por la fricción entre las piedras precipitantes. Aunque puede sonar lógico, la teoría todavía está a la espera de ser comprobada.
4. Altas temperaturas
Existen varios exoplanetas que se podrían caracterizar por temperaturas medias extremadamente altas. Una de las causas más evidentes es la corta distancia entre el planeta y su estrella anfitriona. Como ejemplo tenemos el cuerpo celestial denominado Gliese 436 b, un planeta a 33 años luz de nosotros en cuya superficie se observaron temperaturas superiores a 500-600 grados. Lo extraño es que dicha superficie está cubierta por un océano de aguas profundas. Debido a la extrema gravedad del planeta, el agua no es ni gaseosa ni líquida, sino sólida, incluso más sólida que el hielo de la Tierra. De hecho, el agua allí está tan comprimida que tiene la estructura molecular como un material cristalino más duro que la piedra, llamado Hielo VII. En pocas palabras, Gliese 436 b es un planeta cubierto por hielo que arde a cientos de grados.
5. Ciclones y tormentas particulares
Las imágenes visibles e infrarrojas tomadas por la nave espacial Juno de la NASA en órbita alrededor de Júpiter han revelado la existencia de ciclones gigantescos que siguen diferentes formas geométricas cerca de los polos del planeta. Por ejemplo, en el polo norte, un ciclón de unos 4.000 kilómetros de ancho, tiene ocho ciclones más de diámetro similar a su alrededor. Y en el polo sur, un ciclón de unos 6.400 Km. de ancho está rodeado por cinco acompañantes de entre 5.600 y 7.000 Km. de tamaño.
En Saturno se puede observar un ciclón masivo y centrado en el polo norte, con un ojo de unas 50 veces más grande que el de un huracán en la Tierra. La siguiente imagen fue captada de la misión Cassini de la NASA y representa una vista de mayor resolución de la única corriente de chorro de seis lados en el polo norte de Saturno conocida como «el Hexágono».
Fuentes y enlaces de interés:
www.astronomynow.com/news/n1009/08gliese/
www.cracked.com/article_19662_6-real-planets-that-put-science-fiction-to-shame.html
https://www.americanscientist.org/article/on-neptune-its-raining-diamonds
https://www.nasa.gov/image-feature/rains-of-terror-on-exoplanet-hd-189733b
https://www.nasa.gov/image-feature/jpl/jupiter-storms-merging