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Suerte

Profesionalmente hablando, he tenido suerte. He estado más de ocho años trabajando en algo que me gustaba (al menos ocho de los diez años) y he aprendido mucho. Además, he tenido la suerte de ganar la confianza de los que tomaban las decisiones, independientemente del partido político al que perteneciesen. Cualquiera que conozca la historia política del Govern de les Illes Balears sabe que han pasado todos los colores por sus filas. Pues aun así, puedo decir que he tenido suerte.

Me gusta viajar y durante este tiempo lo he hecho bastante por trabajo. He estado cuatro meses viviendo en Bruselas colaborando en instituciones europeas; seguramente ha sido el período profesional que más me ha marcado y ha abierto mi mente. Por trabajo he participado en grupos ministeriales donde he aprendido a utilizar “discursos institucionales” (aunque me sigue costando ser políticamente correcto) y he sido miembro de la delegación española en negociaciones internacionales, donde me he dado cuenta de la realidad de otras culturas y sociedades. Madrid, Sevilla, Barcelona, Copenhague, Cancún, Santiago de Compostela, Santander, Perpignan, Bruselas y Luxemburgo son algunos de los destinos que, por suerte y gracias al trabajo, he conocido.dandelion-827000_640

La suerte está ahí. Tengo la suerte de tener un padre que ha sido un científico referente en su materia y que forma parte de un grupo de investigación competitivo y excelente. Y qué es si no suerte que a la vez que yo le daba vueltas a la idea de emprender, ellos se plantearan poner a disposición de la sociedad la tecnología que habían ido desarrollando durante años.

En ese momento, ya sin que la suerte tuviese nada que ver, empezó un periodo importante de valoración en el que pusimos en una balanza, como conjunto e individualmente, los pros y contras de poner en marcha un proyecto, lo que ahora es Meteoclim. Las conclusiones a las que llegamos fueron claras: los investigadores ponían know-how, yo ponía parte de know-how y dedicación y faltaba una pata muy importante, el cash.

Esa fue la primera valoración que hice sobre Meteoclim y de una manera natural a través de un razonamiento muy fácil. Necesitamos X euros para sobrevivir dos años y podemos ofrecer un Y% de la empresa. Ese fue el valor inicial de Meteoclim, 100X/Y. No quiero que parezca que fue fácil pero es evidente que se consiguió; también fue suerte, porque después de intentos fallidos con posibles inversores, el dinero salió de “casa”. Otra lección del emprendedor, que en ese momento desconocía: la primera inversión se suele conseguir de friends, family and fools. ¿Quién si no va a confiar en una idea de empresa…?

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Tampoco quiero dejar la sensación de que toda mi vida está rodeada de buena suerte, ni mucho menos. Creo que he pasado por unos cuantos episodios por lo menos complicados, por no decir algo peor. Pero aun así, los que me conocéis sabéis que no dedico mucho tiempo a darle vueltas y, además, lo que no te mata te hace más fuerte y soy lo que soy, en lo bueno y en la malo, en parte gracias a ello.

La suerte hay que buscarla, estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado y con la actitud adecuada.

Carlos Alonso

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