Niebla, ¿cómo se origina este fenómeno?

El gran protagonista meteorológico de esta semana ha sido, sin duda, la niebla. La característica capa de este fenómeno, que provoca reducida visibilidad, ha afectado a regiones donde es bastante inusual. Ciudades como Madrid han visto desaparecer sus edificios, a excepción de los más altos. Este ha sido el caso de las Cuatro Torres (CTBA). Únicas construcciones que, como hemos podido ver en impresionantes fotografías, lograron sobrepasar el manto de niebla en la capital.

niebla

Imágenes inéditas e incidencias en la circulación terrestre y área han sido las principales consecuencias de este fenómeno. Pero, ¿sabemos realmente por qué se origina la niebla? La condensación ocasionada por el vapor de agua atmosférico es su principal causa. Cuando se produce, aparecen nubes bajas, al nivel del suelo o cerca de este, compuestas por pequeñas partículas de agua en suspensión. Su seña de identidad es la reducción de la visibilidad horizontal. Esta apenas logra alcanzar el kilómetro en los casos más suaves, y es conocida popularmente como chirimiri o niebla meona.

¿Hay tipos de niebla?

Aunque existen varios tipos de niebla atmosférica, distinguimos fundamentalmente dos. De radiación y de advección, en base a la forma en la que se enfría la masa de aire. En el caso de la radiación, la temperatura baja por la noche, sobre todo si no existen nubes que actúen como aislante. Por otro lado, si se trata de advección, el aire cálido y húmedo se traslada sobre una superficie fría y desciende su temperatura.

Sea la variante que sea, la niebla siempre se origina en el momento en el que la humedad alcanza el 100% y el agua se condensa cuando la temperatura del aire baja del punto del rocío. Lugares como el Monte Washington, en Estados Unidos, ostentan el récord de la zona más nebulosa del mundo. Pero en España no nos quedamos cortos. Lugo, Oviedo o Valladolid cuentan con un elevado número de días al año cubiertos por la niebla.

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