Coronavirus y calidad del aire: reflexiones e importancia de la sostenibilidad

Desde que se inició este episodo de epidemia se han ido publicando cada vez más estudios e informes sobre la relación entre el coronavirus y la contaminación del aire, así como sobre la calidad del aire en sí, puesto que las observaciones e imágenes de satélite no dan lugar a dudas. El cierre y el aislamiento impuesto tras la propagación del coronavirus, de momento, ha tenido un sólo efecto favorable, una notable disminución del smog, primero en China, luego en Italia y otras partes de Europa. Pero aparte de esta consecuencia merece la pena echar un vistazo al conjunto de opiniones e investigaciones recientes cuyo fin es conocer con más detalle otras formas de retroalimentación entre los contagios y el ambiente atmosférico, ya sean incluso implícitas o secundarias. Como el objetivo final de todos es que, ampliando el abanico de los conocimientos sobre la situación, se nos facilite prevenir y actuar ante una crisis sanitaria.

Reducción temporal de la contaminación

Empecemos con los efectos directos que destacan algunos y que implican también ciertos malentendidos o desacuerdos entre los científicos o a nivel público.

Gráfica 1. Concentración del dióxido de carbono relativa al valor del 1 de enero cada año entre 1975-2020. (Fuente: NOAA)

La gráfica 1. representa la ralentización del aumento estacional del CO2 en la estación del Observatorio de Mauna Loa (Hawái, Estados Unidos), uno de los centros de referencia internacional de este tipo de datos. Es interesante observar una reducción local de emisiones a las condiciones globales en un plazo temporal tan corto. No obstante, quizás aún más importante es tener en cuenta que la biosfera terrestre absorbe una cantidad de CO2 similar a la que libera a lo largo del año que conduce al ciclo estacional que se muestra en la gráfica. Por lo tanto, el promedio mundial de los niveles de CO2 generalmente aumentan hasta abril/mayo. Este efecto natural es mucho mayor en magnitud que las reducciones de emisiones relacionadas con la reciente desaceleración económica, de manera que es demasiado pronto para sacar conclusiones firmes sobre la importancia de esta ralentización económica en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Incluso es importante advertir, que tras la crisis financiera mundial de 2008-2009, se produjo un fuerte crecimiento de las emisiones en las economías emergentes, un retorno al crecimiento de las emisiones en las economías desarrolladas y un aumento de la intensidad de los combustibles fósiles en la economía mundial, según un estudio en Nature Climate Change. Primera señal para dirigirse a un camino de sostenibilidad.

Por otra parte, las observaciones de la NASA y del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) de la Unión Europea han demostrado que los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) se redujeron significativamente durante el cierre en China. El NO2 es un contaminante gaseoso que se forma cuando se queman los combustibles fósiles a temperaturas altas, y es perjudicial para la salud humana. Además es un precursor del ozono cercano a la superficie que también causa alteraciones adversas en el cuerpo humano y en los ecosistemas. En Italia, el CAMS informó de una tendencia de reducción gradual de alrededor del 10% durante las últimas cuatro o cinco semanas. Sin embargo cabe señalar en este punto que en el norte de Italia se observa típicamente una disminución del NO2 cada primavera debido a la reducción de las emisiones de la calefacción doméstica y a las condiciones meteorológicas. De hecho la concentración del dióxido de nitrógeno depende mucho de la circulación atmosférica y se detecta una gran variabilidad debido a los cambios fluctuantes de la dirección y velocidad del viento en una zona concreta.

Concentraciones horarias del NO2 en Milán a partir del 1 de enero. La línea azul representa la media móvil semanal. (Fuente: Copernicus)

La concentración de partículas, aerosoles artificiales también se reduce. El PM2.5 es uno de los contaminantes atmosféricos más importantes en lo que concierne a los impactos en la salud, según la Organización Mundial de la Salud (WHO), y que iremos comentando más detalles a continuación por su importancia en el presente tema.

Correlación entre la calidad del aire y la transmisión del virus

Nos puede llamar la atención un documento publicado recientemente por la Sociedad Italiana de Medicina Ambiental (SIMA) que urge a tomar medidas inmediatas contra el smog en las regiones del norte del país. El análisis parece sugerir una relación directa entre el número de casos de Covid-19 y los niveles de contaminación por PM10 en los territorios en cuestión. Los autores del estudio informan de que ya antes existía un sólido consenso científico sobre la relación entre la incidencia de las infecciones virales y las concentraciones de dichos aerosoles. Los expertos en salud de SIMA piden “medidas restrictivas para contener la contaminación” ya que “el rápido aumento de las tasas de contagio que ha afectado a algunas zonas del norte de Italia podría estar vinculado a la contaminación por partículas atmosféricas que actúan como portadoras y potenciadoras”. ¿Por qué puede ocurrir eso? Básicamente por dos motivos: primero por la coagulación del virus a las partículas de aerosoles y por otra parte por la relación que existe entre las enfermedades crónicas y la concentración alta del PM10 y también del PM2.5.

(Fuente: foto de Sakai Yuu)

Otros investigadores recuerdan que en el caso del virus SARS, tanto el contacto con una superficie expuesta al virus como la actividad respiratoria de otra persona infectada jugaba un papel importante en el contagio (https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.09.20033217v2.full.pdf). Según Dylan Morris, investigador de la Universidad de Princeton, el hecho que la propagación de Covid-19 es más rápida que la de SARS o MERS, nos hace intuir que existen otros factores en cuanto a su transmisión. Algunos institutos han divulgado resultados sobre la supervivencia del virus pegados a aerosoles aunque en ningún caso sacaron muestras del entorno de personas infectadas, lo que sería la base de una prueba más definitiva. En cambio metieron el virus en un aparato de vaporizador, lo rociaron en un cilindro rotativo para que se quedara flotando en el aire y de esta forma se ha obtenido un resultado de unas 3 horas de supervivencia.

(Fuente:
https://smartairfilters.com/en/blog/coronavirus-pollution-masks-n95-surgical-mask/ )

Por mucho que estos experimentos tengan su propia incertidumbre, nos puede hacer sugerir la idea de que la concentración local de cierto tipo de partículas puede influir en la probabilidad de contagio. Y como hemos visto en el caso de NO2, esto puede estar muy relacionado con las condiciones meteorológicas también.

Siguiendo en esa línea, Stefano Caserini, ingeniero medioambiental y experto en cambio climático, ha expuesto una serie de reflexiones sobre el efecto del coronavirus en la lucha contra el smog y el calentamiento global. Aparte de que afirma que las emisiones de los contaminantes se redujeron debido a la disminución de la circulación y la limitación de las tasas de producción en muchas ciudades, advierte que seamos cautelosos. “La contaminación del aire no depende únicamente de las emisiones. De hecho, el estado de la atmósfera es un factor clave que afecta a las concentraciones de contaminantes y en algunas áreas, como el Valle del Po, juega un papel crucial. Por ejemplo, las reducciones en las concentraciones de PM10 y NO2 registradas en Lombardía los días 26 y 27 de febrero de 2009 estuvieron relacionadas con un importante episodio de viento Foehn. Esto tuvo un efecto mucho más significativo en la calidad del aire en comparación con la reducción del tráfico relacionada con el cierre del coronavirus”, explica el climatólogo.

(Fuente: today.it)

Por otro lado el WHO no se cansa de insistir en que según sus datos, sólo la contaminación del aire causa 7 millones de muertes al año a nivel mundial, 500.000 de ellas en Europa. “En Italia, y especialmente en el norte del país, las enfermedades respiratorias crónicas y agudas aumentan constantemente, en correspondencia directa con la cantidad de partículas a las que se expone la gente”, explicó el neumólogo Roberto Dal Negro a LifeGate hace unos meses. Un problema de salud pública mundial que está siendo un poco dejado de lado por el nuevo coronavirus.

Llamando la atención sobre los riesgos que plantea el PM2.5, un físico y vicepresidente del Hospital Min-Sheng Chiang (Taipej, Taiwan) Kun-chun dijo en un congreso organizado por el  Environmental Protection Administration (EPA) que las pequeñas partículas dañan las membranas pulmonares, al igual que un coronavirus ataca el tejido pulmonar. Las personas son más vulnerables a la infección por virus cuando la calidad del aire es mala y sus pulmones son débiles. Añadió que las partículas de PM2.5 pueden disolverse en los alvéolos pulmonares e incluso en los vasos sanguíneos, causando una infección en todos los vasos de una persona. Si sus pulmones están lo suficientemente sanos, la gente podría resistir la infección del virus incluso cuando entra en su cuerpo, concluyó Chiang.

(Fuente: Getty Images)

Mientras tanto, en medio de la emergencia sanitaria, algunos en el sector científico proponen una cuarentena mundial de un año de duración para invertir la curva de contagio. ¿Podría ser ésta nuestra oportunidad y la del planeta de tomar un poco de aire fresco? Lo que está fuera de duda es que, aunque el coronavirus tiene un precio muy alto, ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre nuestros estilos de vida y modelos sociales de forma más sostenible.

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